18 de junio de 2026
3 min lectura
Waymo atasca Phoenix: sus coches autónomos ignoran obras activas y colapsan el tráfico. El fallo cuesta tiempo real a conductores humanos.
En Phoenix, los Waymo llevan semanas metiéndose en zonas de construcción activas, bloqueando calles enteras y obligando a conductores humanos a maniobrar para esquivarlos. El problema no es un incidente aislado: residentes reportan retrasos de hasta 30 minutos por culpa de estos robots que no saben interpretar señales temporales.
La promesa de los coches autónomos era liberarnos del volante y ahorrarnos tiempo. Pero cuando un vehículo sin conductor se detiene en medio de una obra, el tiempo perdido no es solo suyo: es de todos los que vienen detrás. Un robot que no sabe leer un cono naranja convierte una autopista en un embudo.
Para el usuario de a pie, esto significa que la tecnología que debería agilizar el tráfico se convierte en un obstáculo. La confianza en la conducción autónoma se resquebraja cuando lo más básico —reconocer una obra— falla sistemáticamente.
“Un coche autónomo que no sabe leer un cono de obra te cuesta 30 minutos de tu tiempo real.