
16 de junio de 2026
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Un estudio revela que los exfumadores que cambiaron al vaper tienen el mismo riesgo de muerte por cáncer que quienes siguen fumando.
Un estudio publicado en el Journal of the National Cancer Institute encontró que los exfumadores que cambiaron al cigarrillo electrónico tienen un riesgo de muerte por cáncer de pulmón igual al de quienes nunca dejaron de fumar. La noticia desmonta la principal promesa del vapeo como herramienta de reducción de daños.
Millones de personas en todo el mundo adoptaron el vaper convencidas de que era una alternativa más segura al tabaco. La industria del vapeo, valorada en más de 22 mil millones de dólares, se ha promocionado precisamente con ese argumento. Este estudio, que siguió a más de 30,000 fumadores durante 10 años, muestra que la reducción de daños no se traduce en una reducción de muertes por cáncer.
El riesgo no disminuye porque el vaper no elimina la exposición a carcinógenos. Aunque los niveles de alquitrán son menores, los aerosoles contienen formaldehído, acroleína y metales pesados que dañan el ADN pulmonar. Cambiar un hábito por otro no es lo mismo que dejarlo.
“Cambiar el tabaco por el vaper no reduce el riesgo de muerte por cáncer: en 10 años, la tasa de mortalidad es prácticamente idéntica a la de los fumadores.