
7 de mayo de 2026
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Las pautas internacionales recomiendan espaciar las vacunas principales a cada 3 años o más. Esto cambia tu rutina, tu gasto y la salud de tu mascota.
Llevamos décadas llevando a nuestras mascotas al veterinario cada 12 meses para su vacuna anual. La ciencia veterinaria actual demuestra que, para las vacunas principales (moquillo, parvovirus, adenovirus en perros; panleucopenia, herpesvirus, calicivirus en gatos), la duración de la inmunidad es de al menos 3 años, y en muchos casos de por vida. Seguir vacunando cada año es innecesario, costoso y conlleva riesgos de efectos adversos.
Las directrices de la WSAVA (Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales) y de la OMSA (Organización Mundial de Sanidad Animal) recomiendan revacunar las vacunas principales cada 3 años o incluso con menor frecuencia, una vez completada la serie inicial de cachorro/gatito. Sin embargo, la mayoría de los productos comerciales aún etiquetan una duración de inmunidad de 1 año, lo que genera confusión entre propietarios y veterinarios. Esto no es un error de fábrica: es una cuestión regulatoria que no refleja la evidencia científica.
Para el dueño de una mascota, esto significa menos visitas al veterinario, menos pinchazos para el animal y un ahorro económico significativo. También reduce el riesgo de reacciones adversas (alergias, inflamaciones, sarcomas en gatos). La clave está en cambiar el hábito de la "vacuna anual" por un plan de vacunación personalizado basado en el riesgo real de cada animal.
“Vacunar cada año a tu perro o gato es un hábito que la ciencia ya ha superado: la inmunidad dura años, no meses.