
22 de mayo de 2026
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Turquía, que durante años resistió la tendencia global, registra una caída histórica de la natalidad. El Gobierno, alarmado, busca medidas desesperadas.
Turquía, que durante años se mantuvo como una excepción demográfica, ha visto cómo su tasa de fertilidad cayó a 1.51 hijos por mujer en 2023, muy por debajo del reemplazo generacional (2.1). El Gobierno de Erdogan, que históricamente promovió tener al menos tres hijos, ahora reconoce no saber cómo frenar la tendencia.
Esta caída no es un dato aislado. Turquía había resistido la baja natalidad gracias a una población joven y valores tradicionales, pero la urbanización, el costo de vida y la incorporación de la mujer al trabajo han cambiado el panorama. El Gobierno, que vinculaba la fertilidad con la seguridad nacional, ahora enfrenta un envejecimiento poblacional que amenaza el sistema de pensiones y la fuerza laboral.
Para el lector de Puro Flusso, esta noticia es un espejo: las decisiones individuales sobre tener hijos chocan con expectativas sociales y políticas. Entender el caso turco ayuda a reflexionar sobre cómo nuestras elecciones personales se ven influidas por factores económicos y culturales, y cómo los gobiernos reaccionan cuando pierden el control.
“Turquía, que resistió la caída de natalidad durante años, ahora ve su tasa en 1.51 hijos por mujer y su Gobierno admite no tener solución.