
17 de mayo de 2026
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Los tranvías sin raíles chinos parecen futuristas, pero su consumo duplica al de un tranvía convencional. ¿Innovación o espejismo?
El tranvía sin raíles chino consume el doble de energía que uno convencional y cuesta un 30% más por kilómetro de vía. La promesa de una movilidad flexible sin infraestructura fija choca con la realidad: necesita una carretera especialmente acondicionada y su batería limita la autonomía.
China lleva años probando estos vehículos en varias ciudades, presentándolos como una solución ágil y barata para el transporte urbano. Pero los datos muestran que el ahorro en raíles se compensa con un mayor consumo energético y menor capacidad de pasajeros. Para el ciudadano, la diferencia práctica es mínima: el vehículo sigue circulando sobre una ruta fija, solo que sobre asfalto.
La verdadera innovación no está en eliminar los raíles, sino en la capacidad de guiado autónomo mediante sensores. Sin embargo, el sistema aún requiere marcas viales y vigilancia constante, lo que lo acerca más a un autobús articulado con esteroides que a un tranvía revolucionario.
“El tranvía sin raíles chino gasta el doble de energía que uno convencional y cuesta más por kilómetro útil: la innovación real no está en eliminar los raíles, sino en no engañarse con el brillo de lo nuevo.