
19 de junio de 2026
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Paula Vanasco explica por qué sacar a pasear a tu gato con correa puede estresarlo. Aprende a respetar su ritmo y territorio.
El 80% de los gatos que salen a la calle con arnés muestran signos de estrés, según la terapeuta felina Paula Vanasco. Obligarlos a seguir un recorrido humano rompe su necesidad natural de explorar el territorio a su propio ritmo.
La moda de pasear gatos como si fueran perros se ha popularizado en redes sociales, pero ignora la psicología felina. Un gato no es un perro: su vínculo con el espacio es territorial y sensorial, no jerárquico. Forzarlo a caminar junto a ti puede generar ansiedad, agresividad o incluso fobias a salir de casa.
Vanasco, que lleva años tratando problemas de conducta felina, señala que muchos dueños confunden enriquecimiento ambiental con control. El gato necesita olfatear, marcar y decidir cuándo avanzar o detenerse, no ser guiado por una correa.
“El 80% de los gatos paseados con correa sufren estrés evitable: respeta su ritmo, no tu itinerario.