
17 de junio de 2026
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La iniciativa Stop Killing Games reunió 1.3M firmas, pero la UE rechazó legislar. El problema: los juegos que mueren cuando sus servidores se apagan.
La iniciativa ciudadana Stop Killing Games reunió 1.3 millones de firmas en la UE, pero la Comisión Europea rechazó proponer una ley que obligue a los editores a mantener funcionales los juegos que venden. La consecuencia inmediata: los jugadores europeos no tendrán protección legal cuando un juego deje de funcionar porque la empresa apaga sus servidores.
Comprar un juego que depende de servidores oficiales es como alquilarlo sin fecha de caducidad. Cuando la empresa decide cerrarlos, el producto desaparece. No hay reembolso, no hay parche para jugar offline. La decisión de la UE deja claro que, por ahora, el mercado no tiene incentivos para garantizar la longevidad de los juegos.
Para los jugadores, esto significa que cualquier título con DRM online o multijugador obligatorio puede volverse inaccesible en cualquier momento. La confianza en las compras digitales se resiente: ¿vale la pena invertir tiempo y dinero en algo que puede esfumarse?
“1.3 millones de firmas no lograron que la UE obligue a los editores a mantener jugables los juegos que venden.