
25 de mayo de 2026
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El cohete más potente de la historia aún no logra reentrar en la atmósfera. Sin eso, no hay Luna ni Marte.
SpaceX ha construido el cohete más potente de la historia, pero aún no sabe cómo traerlo de vuelta. En sus tres primeros vuelos de prueba, el Starship se desintegró al reentrar en la atmósfera antes de completar la misión. Sin esa capacidad, cualquier ambición lunar o marciana se queda en tierra.
El Starship no es solo otro cohete. Es el vehículo diseñado para llevar humanos a la Luna en la misión Artemis III de la NASA y, más adelante, a Marte. Pero la NASA exige que el Starship pueda aterrizar de forma segura en la superficie lunar, lo que implica dominar la reentrada atmosférica y el descenso controlado. Hasta ahora, SpaceX no ha demostrado que su nave pueda sobrevivir al calor extremo del regreso.
El problema no es menor: cada prueba fallida cuesta decenas de millones de dólares y retrasa el calendario. La NASA ya ha expresado su preocupación por los plazos. Mientras tanto, China avanza con su propio programa lunar tripulado para 2030. La ventana de oportunidad se estrecha.
“Tres vuelos de prueba, tres desintegraciones en reentrada: el cohete más potente de la historia aún no sabe volver a casa.