
20 de mayo de 2026
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SpaceX destina 2.800 millones de dólares a turbinas de gas para centros de datos de IA. ¿Qué implica para el consumo energético y la huella de carbono?
SpaceX ha comprometido 2.800 millones de dólares para adquirir turbinas de gas con destino a sus centros de datos de inteligencia artificial. La cifra equivale al presupuesto anual de un pequeño país y revela la magnitud del apetito energético de la IA.
Hasta ahora, la narrativa dominante en tecnología pintaba un futuro impulsado por energías renovables. Pero la realidad es que la IA necesita energía constante y masiva, y las renovables aún no pueden garantizarla sin respaldo fósil. SpaceX, empresa asociada a la innovación, opta por gas natural, un combustible fósil que emite CO₂ y metano.
Este movimiento no es aislado. Grandes tecnológicas como Google, Microsoft y Amazon también han ralentizado sus promesas climáticas ante la presión de la IA. La paradoja es clara: la tecnología más avanzada del siglo XXI se sostiene sobre la fuente de energía más contaminante del siglo XX.
“2.800 millones de dólares en turbinas de gas: la IA más avanzada se alimenta del combustible fósil que prometimos dejar atrás.