
6 de junio de 2026
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La iglesia de Sant Romà de Sau emerge del embalse de Barcelona al 13% de capacidad. Un símbolo de cómo la tecnología no puede fabricar agua.
El embalse de Sau, que abastece a Barcelona, cayó al 13% de su capacidad en 2024. La iglesia románica de Sant Romà de Sau, sumergida desde 1963, emergió por completo por primera vez en 60 años. No es un espectáculo turístico: es un aviso.
El agua no se fabrica. Por mucho que optimicemos procesos, digitalicemos oficinas o reduzcamos el consumo energético, el agua sigue siendo un recurso finito y local. La sequía en Cataluña ha obligado a restricciones en el área metropolitana de Barcelona, donde viven más de 5 millones de personas. La iglesia de Sau no es una curiosidad histórica: es el medidor de una crisis que la tecnología no puede resolver.
Mientras España lucha contra una prolongada escasez de agua, el embalse de Sau pasó de estar al 13% a superar el 83% tras las lluvias de primavera de 2024. Pero la recuperación es temporal. La tendencia de largo plazo es de sequías más frecuentes e intensas. La iglesia volverá a emerger.
“La iglesia de Sant Romà de Sau emerge cuando el embalse cae al 13%: el agua no se fabrica, se gestiona, y la tecnología no puede sustituir la escasez.