
2 de junio de 2026
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Rusia recurre a pintura manual para ocultar sus vehículos de los drones ucranianos. Una señal de que la guerra electrónica ha fracasado y el coste humano y material se dispara.
Rusia ha empezado a esconder sus vehículos militares bajo capas de pintura aplicadas a mano, un método que recuerda a la Primera Guerra Mundial. La razón: los drones ucranianos han vuelto inútiles los sistemas de camuflaje electrónico y las contramedidas modernas.
Si el ejército ruso, con su presupuesto multimillonario, recurre a brochas y rodillos, es porque la guerra de drones ha alcanzado un punto de inflexión. La tecnología de punta ya no garantiza la supervivencia en el campo de batalla; la baja tecnología, sí. Para cualquiera que dependa de sistemas digitales —ya sea en defensa, logística o incluso en su oficina—, esta noticia es una advertencia: lo sofisticado puede ser vulnerable a lo simple.
Además, el camuflaje manual no es gratuito. Cada tanque pintado a mano requiere horas de trabajo y expone a los soldados al fuego enemigo. Es un síntoma de desesperación operativa, no de innovación.
“Rusia pinta sus tanques a mano porque los drones ucranianos han vuelto obsoletos sus sistemas de camuflaje de millones de dólares.