
31 de mayo de 2026
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La NASA prueba un robot esférico que lanza drones para explorar tubos de lava en Marte. Una lección de minimalismo robótico.
La NASA ha probado en el desierto de Mojave un robot que rueda como un bicho bola y, al llegar a una cueva, se abre para liberar una nube de drones con forma de diente de león. El objetivo: explorar los tubos de lava de Marte, túneles formados por erupciones volcánicas que podrían albergar agua o incluso vida microbiana.
Los tubos de lava marcianos son imposibles de explorar con rovers convencionales: son estrechos, irregulares y carecen de luz. El nuevo diseño, llamado Mars Dog, resuelve el problema con una solución sorprendentemente simple: una esfera rodante que protege los drones durante el descenso por la ladera y luego los despliega como semillas al viento. Cada dron, ligero y autónomo, puede volar por los túneles y enviar datos de vuelta.
Este enfoque cambia las reglas del juego para la exploración planetaria. En lugar de construir un único rover enorme y caro (como Perseverance, que costó 2.700 millones de dólares), se apuesta por una flota de pequeños agentes baratos y reemplazables. Es minimalismo aplicado a la ingeniería espacial: menos masa, menos coste, más redundancia.
“Un robot esférico de 200.000 dólares y drones de 100 gramos pueden hacer lo que un rover de 2.700 millones no puede: entrar en las cuevas de Marte.