
24 de junio de 2026
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El río Tumen, de solo 521 km, se ha convertido en un punto de fricción geopolítica que prueba los límites de la alianza entre Pekín, Moscú y Pionyang.
El río Tumen, que nace en China y desemboca en el mar de Japón tras 521 kilómetros, se ha convertido en el escenario de un pulso silencioso entre Pekín, Moscú y Pionyang. La causa: la construcción de un puente ferroviario ruso que bloquea el acceso de China al mar.
China lleva años buscando una salida soberana al mar de Japón para sus barcos mercantes. El río Tumen es su única opción, pero Rusia y Corea del Norte controlan los últimos kilómetros del cauce. El nuevo puente, de apenas 7 metros de altura, impide el paso de buques de carga, dejando a China sin acceso directo.
La paciencia de Pekín se agota. Mientras Rusia y Corea del Norte estrechan lazos militares y comerciales, China observa cómo su supuesto aliado ruso bloquea una de sus rutas estratégicas. El Kremlin no ha dado señales de modificar el proyecto.
“El puente ruso sobre el río Tumen, de solo 7 metros de altura, deja a China sin acceso al mar de Japón y pone a prueba la alianza entre Pekín, Moscú y Pionyang.