
16 de junio de 2026
3 min lectura
La ley británica que bloquea Instagram y TikTok a menores de 16 no reduce riesgos reales: el 90% del daño ocurre en mensajería privada, no en feeds públicos.
El 90% del daño online a menores ocurre en mensajería privada (WhatsApp, iMessage), no en feeds públicos de Instagram o TikTok. La nueva ley británica —que exige verificación de edad para acceder a redes sociales a menores de 16— ignora este dato y apunta al blanco equivocado.
La ley, aprobada en junio de 2026, obliga a plataformas como Meta, TikTok y Snapchat a bloquear el acceso a usuarios menores de 16 sin verificación parental. Pero el texto excluye explícitamente los servicios de mensajería uno a uno y cifrados. Es decir, el lugar donde realmente ocurren el acoso, el grooming y la exposición a contenido dañino queda intacto.
Para los padres, la norma crea una falsa sensación de seguridad. Creen que sus hijos están protegidos porque no pueden scrollear en Instagram, pero siguen expuestos al mismo riesgo en chats privados. Para las empresas tecnológicas, es una victoria: la mensajería cifrada —su negocio más rentable y defendido— no se toca.
“La ley británica bloquea el escaparate mientras deja abierta la puerta trasera: el 90% del daño a menores ocurre en mensajes privados, no en feeds públicos.