
23 de mayo de 2026
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Sin el 'milagro' de las refinerías, los vuelos de verano habrían colapsado. Pero la solución tiene un precio que pagaremos todos.
Las refinerías europeas operaron al 85% de su capacidad durante la primavera de 2025, un récord en la última década, para producir suficiente queroseno y evitar el colapso de los vuelos de verano. Sin ese esfuerzo industrial, el precio del billete de avión se habría disparado un 40% adicional.
El "milagro" de las refinerías esconde una realidad incómoda: la transición energética no avanza al ritmo necesario para sostener nuestra movilidad. Mientras los gobiernos prometen vuelos con combustibles sostenibles para 2030, la demanda real de queroseno creció un 6% interanual en 2025.
Para el viajero, el verano se salva a corto plazo. Pero la dependencia de combustibles fósiles se consolida, y con ella, la volatilidad de precios y las emisiones. Quien crea que volar será más barato o más limpio el próximo año se equivoca.
“Las refinerías evitaron el colapso de los vuelos este verano, pero cada litro de queroseno quemado nos aleja un paso más de un futuro sin ataduras fósiles.