
19 de junio de 2026
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EEUU suma un nuevo 747 a su flota presidencial. El regalo de Qatar ahorra millones, pero abre un debate sobre influencia extranjera.
EEUU acaba de incorporar un nuevo Boeing 747 a su flota presidencial, valorado en más de 400 millones de dólares. El avión no lo pagó el contribuyente estadounidense, sino Qatar, a través de un acuerdo que ha desatado críticas por posibles conflictos de interés.
La flota presidencial es un símbolo de soberanía y seguridad nacional. Aceptar un avión de un país extranjero, por muy aliado que sea, introduce un vector de influencia difícil de medir. El regalo se produce mientras Qatar busca consolidar su papel como mediador global y socio comercial de Washington.
Además, el nuevo 747 llega en un momento en que el programa de reemplazo del Air Force One original, el VC-25B, acumula retrasos y sobrecostes de más de 2.000 millones de dólares. El regalo qatarí tapa un agujero logístico, pero abre otro ético.
“El nuevo Boeing 747 de la flota presidencial no lo pagó el contribuyente estadounidense, sino Qatar. El ahorro inmediato esconde un riesgo estratégico y ético que ningún país debería asumir a cambio de un avión.