
22 de junio de 2026
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Miles de polillas invaden Pamplona. El insecto es inofensivo, pero la plaga revela un problema ecológico más grave que afecta a todos.
Miles de polillas blancas han invadido Pamplona. Son inofensivas para los humanos, pero su presencia masiva es la punta del iceberg de un desastre ecológico que ya está aquí.
Las polillas no pican ni transmiten enfermedades, pero su explosión demográfica indica un desequilibrio grave en el ecosistema local. Detrás del enjambre hay un problema que sí nos afecta: la pérdida de biodiversidad, el cambio climático y el uso de pesticidas que matan a los depredadores naturales de estos insectos.
Para el ciudadano, la molestia es real: calles cubiertas de insectos, farolas cegadas, terrazas inhabitables. Pero el verdadero coste es invisible: la cadena alimentaria se rompe, los cultivos se resienten y el control de plagas futuras será más difícil y caro.
“Las polillas son inofensivas; el verdadero peligro es el ecosistema roto que las multiplica.