7 de mayo de 2026
3 min lectura
El permacomputing aplica la ética de la permacultura al hardware y software: cuidado de la Tierra, de las personas y reparto justo. ¿Qué implica para tu relación con la tecnología?
El permacomputing no es una moda ni una guía de ahorro energético. Es un marco ético para diseñar, usar y desechar tecnología, inspirado en la permacultura. Sus tres pilares —Earth Care, People Care, Fair Share— aplicados al mundo digital cambian la pregunta de «¿qué puedo hacer con esto?» a «¿qué debería hacer con esto?».
Llevamos décadas optimizando la tecnología para que sea más rápida, más potente, más nueva. El resultado: residuos electrónicos que crecen un 21% anual, obsolescencia programada y una atención fragmentada en decenas de notificaciones. El permacomputing propone lo contrario: priorizar la durabilidad, la reparabilidad y el uso consciente.
Para el usuario medio, esto significa dejar de perseguir la última actualización y preguntarse si su dispositivo actual cubre sus necesidades reales. Para el desarrollador, implica escribir código eficiente que funcione en hardware modesto. Para todos, es recordar que cada clic tiene un coste energético y material.
“El permacomputing no te pide que dejes la tecnología, sino que la uses con la misma inteligencia con la que un bosque gestiona sus recursos.