
18 de junio de 2026
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Un patinete modificado alcanza 104 km/h en Benidorm. La persecución revela el lado oscuro de la micromovilidad: dispositivos vulnerables y regulación insuficiente.
El 2 de abril de 2025, la Policía Local de Benidorm interceptó un patinete eléctrico que circulaba a 104 km/h tras una persecución de película. El conductor, un joven de 26 años, había modificado el vehículo para duplicar su velocidad legal máxima. La consecuencia: un riesgo mortal para peatones y conductores, y un aviso de que la micromovilidad se está convirtiendo en un problema de seguridad pública.
Los patinetes eléctricos están limitados de fábrica a 25 km/h, pero el software de control es fácilmente manipulable. En este caso, el usuario alteró la centralita para eliminar el limitador. No es un caso aislado: foros y tutoriales en internet enseñan a hacerlo en minutos. El resultado es un vehículo que acelera como una moto ligera, pero sin frenos, luces ni estabilidad diseñados para esas velocidades.
La normativa actual no exige homologación de modificaciones ni sanciona con suficiente dureza. Mientras, ciudades como Benidorm ven cómo sus calles se convierten en pistas improvisadas. Este incidente no es una anécdota: es la punta del iceberg de una regulación que corre detrás de la tecnología.
“Un patinete modificado a 104 km/h no es un vehículo: es un proyectil sin control que la ley aún no sabe cómo detener.