
2 de mayo de 2026
3 min lectura
La represa de Itaipú podría reemplazar el gas en la producción de fertilizantes. Pero la energía barata no es gratis: ¿qué implica para tu atención y tu autonomía?
El mundo necesita gas para fabricar fertilizantes. Paraguay cree tener la respuesta: la represa de Itaipú, la mayor hidroeléctrica del mundo en generación acumulada. Pero la energía barata no resuelve todo: el costo social y ambiental sigue ahí, y la dependencia tecnológica no desaparece.
Cada vez que compras un alimento, estás consumiendo gas natural. El 80% de los fertilizantes nitrogenados se producen con gas, y su precio se dispara cuando el gas sube. Paraguay propone usar electricidad limpia para fabricar amoníaco verde, el ingrediente base de los fertilizantes. Si funciona, podría reducir la volatilidad de precios y la huella de carbono de la agricultura global.
Pero hay un costo oculto: la represa de Itaipú ha sido señalada por desplazar comunidades indígenas, como el pueblo Avá Guaraní Paranaense. La energía “limpia” no es inocente. Además, la propuesta paraguaya implica una inversión multimillonaria y acuerdos políticos que aún no están cerrados. Para el lector de Puro Flusso, la pregunta no es solo si la tecnología funciona, sino si esta solución refuerza nuestra dependencia de grandes infraestructuras o nos acerca a una autonomía real.
“La energía limpia no es gratis: siempre hay un costo social, ambiental o político que pagamos todos, aunque no lo veamos en la factura.