
7 de mayo de 2026
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Un cómic de 2011 se adelantó a la IA generativa: cuando delegamos la programación a programas, ¿qué queda para nuestro criterio?
En 2011, el webcómic Saturday Morning Breakfast Cereal (SMBC) publicó una tira titulada «Programamos un programa para programar nuevos programas». La viñeta muestra a un programador que, tras automatizar su trabajo, se queda sin propósito. Trece años después, esa broma es nuestra realidad: los asistentes de código generan funciones enteras, y las herramientas low-code prometen crear aplicaciones sin escribir una línea. ¿Qué cambia para tu atención y tu autonomía?
El minimalismo digital no es solo reducir pantallas; es recuperar el control sobre las herramientas que usas. Cuando un programa escribe otro programa, delegas no solo la tarea, sino también la decisión de qué se debe hacer. El riesgo no es el desempleo, sino la pérdida de criterio: si nunca decides qué código es correcto, tu capacidad de juicio se atrofia.
Para el lector de Puro Flusso, esta noticia es una señal de alerta. La automatización promete eficiencia, pero también puede erosionar la habilidad de concentrarse en problemas complejos. Si todo se resuelve con un clic, ¿dónde queda el espacio para el pensamiento profundo?
“Automatizar sin criterio es ceder el timón a un piloto que no sabe adónde vas.