
2 de junio de 2026
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Una startup de IA sexual paga 2.000 dólares al mes a voluntarios para masturbarse y entrenar sus chats de voz. El lado más surrealista de la transformación laboral.
Joi IA, una startup dedicada a crear asistentes virtuales sexuales, ha abierto una oferta laboral que paga 2.000 dólares al mes por masturbarse. La compañía busca voluntarios que, mediante sus propios gemidos y respuestas fisiológicas, ayuden a entrenar los modelos de voz de sus chatbots eróticos.
Mientras la IA elimina puestos administrativos, de diseño gráfico o de atención al cliente, surgen roles que nadie esperaba. La oferta de Joi IA no es una broma: es un síntoma de cómo la tecnología está redefiniendo qué significa trabajar. En un mercado laboral donde la precariedad crece —la productividad global apenas sube un 1,4% anual pese a la automatización—, empleos como este ponen sobre la mesa preguntas incómodas sobre el valor del cuerpo, la intimidad y la dignidad en la era digital.
“2.000 dólares al mes por masturbarse: la IA no solo destruye empleos, también crea otros que nadie imaginó, y no siempre para mejor.