
17 de mayo de 2026
3 min lectura
Los ornitorrincos brillan en la oscuridad gracias a la biofluorescencia. Un hallazgo que replantea la evolución de los mamíferos y su comunicación.
Los ornitorrincos ya eran considerados rarezas evolutivas: ponen huevos, tienen pico de pato y espolones venenosos. Ahora resulta que también brillan en la oscuridad. Un equipo de científicos descubrió que su pelaje absorbe luz ultravioleta y la emite como un resplandor azul verdoso. El hallazgo no es una simple curiosidad: sugiere que la biofluorescencia podría haber sido mucho más común en los primeros mamíferos de lo que se creía.
La biofluorescencia es conocida en peces, anfibios e incluso algunos marsupiales como el zarigüeya. Pero en un monotrema como el ornitorrinco —una rama evolutiva que se separó del resto de mamíferos hace más de 200 millones de años—, el hallazgo indica que esta capacidad podría ser un rasgo ancestral. Si los ornitorrincos la conservan, quizás otros mamíferos extintos también la poseían. Esto cambia la narrativa sobre cómo los mamíferos primitivos se comunicaban o se camuflaban en ambientes crepusculares.
Además, el descubrimiento tiene implicaciones para la conservación. Los ornitorrincos son difíciles de estudiar en su hábitat natural; la biofluorescencia podría usarse como herramienta no invasiva para monitorear poblaciones, detectar su presencia en arroyos o incluso identificar individuos mediante patrones de brillo.
“Los ornitorrincos brillan en la oscuridad con un resplandor azul verdoso: un rasgo ancestral que podría reescribir la historia de la comunicación en los primeros mamíferos.