
6 de mayo de 2026
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El precio de la hectárea de olivar tradicional cae en Jaén mientras el resto de tierras se disparan. El dato revela una fractura silenciosa que afecta a tu plato y al territorio.
El precio de la hectárea de olivar tradicional en Jaén ha caído un 15% en el último año, mientras el resto de tierras agrícolas se disparan. El dato no es una curiosidad estadística: es la señal de que el aceite de oliva que pagas a precio de oro se produce en un sistema que se desmorona.
El olivar tradicional —el de secano, en pendiente, con árboles centenarios— representa el 80% de la superficie olivarera de Jaén. Según un estudio de la Diputación de Jaén, con un precio medio de 1,99 €/kg de aceite de oliva virgen, el 96,6% de esa superficie no es rentable. Es decir, casi todo el olivar tradicional produce pérdidas. Se mantiene por apego familiar, por inercia o porque el coste de recogida lo asume la propia familia, sin remunerarse.
Mientras tanto, el olivar intensivo y superintensivo —en regadío, mecanizado, con variedades de alta densidad— sí es rentable. Su superficie crece, y con ella la producción total de aceite. Pero ese aceite no es el mismo: el sabor, la biodiversidad y el paisaje que asociamos al olivar mediterráneo desaparecen. El consumidor paga más por un aceite que, paradójicamente, proviene de un sistema que expulsa a los pequeños agricultores.
“El aceite de oliva que pagas a precio de oro no salva al olivar tradicional; solo el consumidor consciente puede hacerlo.