
2 de mayo de 2026
3 min lectura
Un hilo en HN revive el mito de Visual Basic 6: la herramienta que prometía más tiempo para pensar. ¿Qué podemos aprender hoy de esa eficiencia perdida?
Un hilo en Hacker News revive la pregunta: "¿Qué amabas de VB6?" La respuesta unánime: la productividad. En una era de frameworks que se acumulan, la añoranza por un lenguaje que te dejaba hacer más con menos enciende una reflexión sobre el costo real de la complejidad técnica.
VB6 no era perfecto: dependía de COM/DCOM, estaba atado a Windows y Microsoft lo abandonó hace décadas. Pero su lección es incómoda: la tecnología moderna ha intercambiado eficiencia personal por escalabilidad y moda. Construir una aplicación CRUD completa con React, Redux, React Query y una API REST lleva sprints enteros. En VB6, un desarrollador lo hacía en una tarde y dedicaba el resto de la semana a la lógica de negocio. Esa diferencia no es técnica: es filosófica.
Para el lector de Puro Flusso, la pregunta no es si volver a VB6, sino cómo recuperar esa sensación de dominio sobre la herramienta. Cada capa de abstracción que añadimos —frameworks, dependencias, configuraciones— consume atención y tiempo. La productividad real no es cuánto código escribes, sino cuánto valor generas por hora de foco.
“La tecnología más productiva no es la más potente, sino la que menos se interpone entre tu intención y el resultado.