
26 de mayo de 2026
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Las acciones de Nokia se dispararon un 140% gracias a la IA, pero la compañía debe demostrar que puede mantener el ritmo. Esto es lo que cambia para inversores y usuarios.
Las acciones de Nokia se han disparado un 140% en el último año gracias al boom de la inteligencia artificial. Pero la empresa finlandesa, que resurgió de sus cenizas tras el descalabro de los móviles, se enfrenta ahora a su prueba más dura: convertir la euforia bursátil en ingresos sostenibles.
Nokia no fabrica chips ni modelos de lenguaje. Su negocio son las infraestructuras de red —fibra, 5G, routers— que necesitan los centros de datos para operar. La IA ha multiplicado la demanda de ancho de banda y baja latencia, y Nokia ha sabido posicionarse como proveedor clave. Pero la competencia es feroz: Ericsson, Huawei y Cisco también pelean por el mismo pastel.
Para el inversor, la subida del 140% plantea una pregunta incómoda: ¿cuánto de ese crecimiento está ya descontado en el precio? Para el usuario, la noticia es más sutil: la infraestructura que soporta la IA que usas a diario (ChatGPT, asistentes, búsquedas) depende de empresas como Nokia. Si fracasan, la experiencia digital se resiente.
“Nokia ha subido un 140% por la IA, pero la verdadera prueba es si puede convertir esa oportunidad en ingresos duraderos frente a competidores como Ericsson y Huawei.