
14 de mayo de 2026
3 min lectura
iQiyi planea que la IA genere el 95% de su contenido en cinco años. ¿Qué significa para nuestra atención y para el futuro de la creatividad humana?
iQiyi, el mayor servicio de streaming en China, ha anunciado que en cinco años la inteligencia artificial generará el 95% de su contenido. La noticia no es solo sobre eficiencia: es sobre quién —o qué— decide qué merece nuestra atención.
Si una plataforma con 100 millones de suscriptores externaliza su creatividad a algoritmos, el mensaje es claro: la originalidad humana es un cuello de botella que la IA puede eliminar. Pero el costo no es solo laboral. Es atencional. Cuando el contenido se produce en serie, sin intención humana, el espectador se convierte en un mero consumidor de estímulos prefabricados. La experiencia de ver una serie se acerca más a un feed de TikTok que a una historia con alma.
Para el usuario consciente, esto significa que la batalla por su atención se intensifica. La IA no solo recomienda, ahora también crea. Y lo hará a una escala que ningún equipo humano puede igualar. El riesgo no es técnico, sino existencial: ¿qué pasa cuando el arte se convierte en un subproducto de la optimización?
“Cuando la IA decide qué historias merecen ser contadas, el riesgo no es solo técnico: es que dejemos de reconocer nuestra propia voz.