30 de mayo de 2026
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Negociar el sueldo puede costar a las mujeres hasta 2.4 años de salario en ingresos perdidos. Cómo romper el ciclo sin pagar el precio.
Cuando las mujeres piden más, terminan pagando un precio que los hombres no pagan. Un estudio de la Universidad de Chicago y la Universidad de Notre Dame reveló que las mujeres que negocian su salario inicial ganan menos a largo plazo que aquellas que aceptan la primera oferta. La diferencia equivale a 2.4 años de salario perdidos en ingresos acumulados.
El acto de negociar —considerado una habilidad clave en el mundo laboral— se convierte en una trampa para las mujeres. El estudio siguió a 2.500 graduados de MBA durante una década: las mujeres que pidieron más en su primera oferta terminaron con salarios más bajos que las que no lo hicieron. Para los hombres, negociar no tuvo ese efecto negativo.
El mecanismo es sutil pero devastador: las mujeres que negocian son percibidas como menos agradables y menos merecedoras, lo que afecta futuras oportunidades de promoción y aumentos. No es que pedir sea malo; es que el sistema penaliza a quien pide si no encaja en el estereotipo de género.
“Las mujeres que negocian su salario inicial pierden hasta 2.4 años de ingresos acumulados en la próxima década, según un estudio con 2.500 graduados de MBA.