
18 de junio de 2026
3 min lectura
Fernando Sáenz, reconocido como uno de los mejores heladeros del mundo, afirma que Mercadona ha modificado el paladar de los españoles. Analizamos el impacto de la gran distribución en nuestra percepción del sabor.
Fernando Sáenz, uno de los mejores heladeros del mundo, lo dice sin rodeos: «Mercadona ha modificado el paladar de los españoles». El resultado: una generación que prefiere el dulzor extremo y los aromas artificiales sobre la sutileza de un helado artesanal.
La declaración de Sáenz no es una simple queja de un artesano contra la industria. Es la constatación de un cambio sensorial colectivo que afecta a cómo percibimos los sabores básicos. Si el paladar se acostumbra a estímulos intensos y uniformes, los matices de alimentos frescos y preparaciones tradicionales pierden su atractivo. Esto tiene consecuencias directas en la alimentación, la salud y la cultura gastronómica.
Para el consumidor medio, el problema no es que Mercadona venda helado, sino que su fórmula —diseñada para maximizar el atractivo instantáneo— esté redefiniendo lo que consideramos «bueno». Cuando el referente de calidad es un producto ultraprocesado, el helado artesanal sabe «soso» o «raro».
“Según el mejor heladero del mundo, Mercadona ha redefinido el paladar de los españoles hacia el dulzor extremo, alejándonos del sabor auténtico.