
19 de junio de 2026
3 min lectura
Un estudio de 8 semanas demuestra que la kombucha no reduce el cortisol ni el estrés percibido. La evidencia científica desmonta el mito.
Tras ocho semanas bebiendo kombucha a diario, los niveles de cortisol y el estrés percibido de los participantes no mostraron mejora significativa frente al placebo. La bebida fermentada, promocionada como elixir antiestrés, ha perdido su primer gran pulso científico.
La kombucha se ha convertido en un negocio de mil millones de dólares alimentado por promesas de bienestar que rara vez se someten a ensayos controlados. Este estudio, publicado en una revista revisada por pares, pone un freno empírico a la narrativa de que los probióticos y los ácidos orgánicos de la kombucha pueden modular el estrés.
Para quienes buscan herramientas reales contra la ansiedad, el resultado es claro: gastar dinero en kombucha con la esperanza de reducir el estrés no está respaldado por la ciencia actual. La próxima vez que veas un claim de "reduce el estrés" en una botella, vale la pena preguntarse si hay datos detrás.
“Ocho semanas de kombucha no redujeron ni el cortisol ni el estrés percibido: el placebo lo hizo igual de bien.