
9 de junio de 2026
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El telescopio James Webb detectó metano y dióxido de carbono en el cometa 3I/ATLAS en proporciones nunca vistas. La composición sugiere que el objeto se formó en una región fría y rica en carbono, desafiando los modelos actuales.
El telescopio James Webb acaba de detectar metano y dióxido de carbono en el cometa interestelar 3I/ATLAS en proporciones que no encajan con ningún modelo conocido. La presencia de metano en cantidades inesperadas sugiere que el cometa permaneció protegido bajo su superficie helada durante enormes periodos de tiempo, liberándose solo cuando el calor solar penetró en capas más profundas.
Hasta ahora, los astrónomos solo podían inferir la composición de los objetos interestelares a partir de su brillo y trayectoria. El James Webb ha dado un salto cualitativo: leer la huella química de un visitante de otro sistema estelar. Esto no solo revela de qué está hecho, sino que abre una ventana a las condiciones de formación en otros rincones de la galaxia.
La sorpresa es que la química de 3I/ATLAS no se parece a la de los cometas de nuestro sistema solar. Las proporciones de metano y dióxido de carbono indican un origen en una región muy fría y rica en carbono, posiblemente alrededor de una estrella enana fría. Si estos objetos son comunes, podrían ser los portadores de moléculas orgánicas esenciales para la vida.
“El cometa interestelar 3I/ATLAS contiene metano y dióxido de carbono en proporciones nunca vistas, desafiando todo lo que creíamos saber sobre la química de otros sistemas solares.