
18 de mayo de 2026
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El 20% del tráfico global de datos pasa por cables controlados por Irán. Google, Amazon y Microsoft pagan para que no se corte internet.
El 20% del tráfico mundial de internet cruza cables submarinos que pasan por el estrecho de Ormuz. Irán controla ese paso y cobra un peaje anual a Google, Amazon, Microsoft y otras tecnológicas para que el mundo no se quede sin conexión. No es un rumor: es un negocio que ya mueve cientos de millones de dólares.
El estrecho de Ormuz no solo es clave para el petróleo. Por sus aguas pasan cables de fibra óptica que conectan Europa, Asia y África. Irán, al tener soberanía sobre una franja marítima estratégica, exige un canon por cada cable que atraviesa sus aguas territoriales. Las empresas pagan porque no hay rutas alternativas viables a corto plazo.
Esto cambia la geopolítica de internet: un país con sanciones económicas y restricciones internas se convierte en el guardián de una autopista digital global. La dependencia tecnológica de Occidente se topa con un peaje que no puede evitar.
“El 20% del tráfico global de datos paga peaje a Irán cada año, y las grandes tecnológicas no tienen alternativa.