
27 de mayo de 2026
3 min lectura
El perfil del ingeniero que rechazaba proyectos sin filtro era un lujo de la era del dinero gratis. Con tipos altos, su resistencia se vuelve insostenible.
Entre 2010 y 2021, las empresas tecnológicas contrataban ingenieros cuyo principal valor era decir 'no' a casi cualquier iniciativa. Un artículo de Sean Goedecke (ex-Stripe) lo llama el "just-say-no engineer". No era un vago: era un guardián de la calidad que podía permitirse ese lujo porque el dinero no costaba nada.
Con los tipos de interés en cero (ZIRP), las startups y gigantes tech tenían capital ilimitado. Un ingeniero que bloqueaba proyectos era visto como un activo: evitaba deuda técnica, mantenía estándares y ralentizaba un ritmo que de todas formas era insostenible. Pero cuando la Fed subió tipos en 2022, el cálculo cambió.
Ahora cada proyecto debe justificar su retorno. El ingeniero que dice 'no' sin ofrecer alternativas es un lujo que las empresas ya no pueden pagar. En su lugar, buscan ingenieros que digan 'sí, pero' —que propongan soluciones rápidas y pragmáticas. El perfil que antes era venerado hoy es visto como un obstáculo para la supervivencia.
“El ingeniero que decía 'no' era un lujo del dinero gratis; hoy, quien no sepa decir 'sí, pero' se queda fuera.