
27 de mayo de 2026
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ICARUS, un proyecto que equipa a animales con sensores, ahora tiene su propio satélite para rastrear migraciones, predecir epidemias y combatir la caza furtiva.
Desde 2020, el proyecto ICARUS ha equipado a más de 2.000 animales con sensores GPS para estudiar sus movimientos. Pero hasta ahora, los datos se descargaban solo cuando los animales pasaban cerca de una estación terrestre. Eso acaba de cambiar: ICARUS ya tiene su propio satélite en órbita, y la capacidad de recolección de datos se ha multiplicado por diez.
El nuevo satélite permite una cobertura global y continua. Esto significa que los científicos pueden seguir a un ave migratoria desde el Ártico hasta la Antártida sin perder la señal, algo que antes era imposible. La consecuencia inmediata: predicciones más precisas de epidemias (muchos patógenos se propagan con los animales), alertas tempranas de desastres naturales (como erupciones volcánicas detectadas por cambios en el comportamiento animal) y seguimiento en tiempo real de especies en peligro.
Además, el sistema permite "cazar a los cazadores furtivos": al rastrear animales amenazados, los guardaparques pueden recibir alertas cuando un animal se desvía de su ruta habitual, señal de que podría estar siendo perseguido. Esto ya ha ayudado a proteger rinocerontes y elefantes en África.
“El nuevo satélite de ICARUS multiplica por diez la capacidad de rastrear animales, permitiendo predecir epidemias y proteger especies en peligro en tiempo real.