
12 de junio de 2026
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Un estudio revela que la IA reduce tareas rutinarias pero aumenta el tiempo dedicado a revisar y corregir sus resultados. Cómo evitar la trampa.
Un estudio de la Universidad de Harvard y el MIT revela que los trabajadores que usan IA ahorran un 14% de tiempo en tareas rutinarias, pero dedican un 23% más de tiempo a revisar y corregir los resultados generados por la IA. La ganancia neta es negativa.
La promesa de la IA era liberarnos de tareas tediosas para enfocarnos en lo importante. Sin embargo, la realidad es que muchos profesionales pasan más tiempo verificando que la IA no haya cometido errores que si hicieran el trabajo ellos mismos. El ahorro se convierte en una nueva carga.
Para quienes adoptan la IA como atajo de productividad, el efecto secundario es una paradoja: se externaliza la ejecución, pero se internaliza la supervisión. Y la supervisión constante fragmenta la atención y genera fatiga mental.
“El 23% extra de tiempo que dedicas a corregir a la IA anula el 14% que ahorras: la promesa de productividad se desvanece cuando confías ciegamente.