
17 de mayo de 2026
3 min lectura
Tras la quiebra de Fisker, sus propietarios lanzaron una cooperativa open source que ya mantiene 7.000 vehículos. Una lección de resiliencia y propiedad colectiva.
Cuando Fisker quebró en 2024, 7.000 propietarios de su SUV eléctrico Ocean se quedaron sin garantía, sin servicio técnico y sin actualizaciones de software. En lugar de resignarse a tener un pisapapeles de 70.000 dólares, organizaron una cooperativa open source que hoy mantiene los vehículos, desarrolla software y hasta vende repuestos.
La historia de Fisker no es solo un caso de rescate tecnológico: demuestra que cuando una empresa abandona a sus clientes, la comunidad puede tomar el control. El proyecto, llamado Fisker Owners Association (FOA), ha lanzado un portal de reparaciones, un sistema operativo alternativo y una red de talleres colaborativos. Para cualquiera que haya comprado un producto digital atado a un fabricante, es una advertencia y una inspiración.
Los propietarios no solo salvaron sus coches; crearon un modelo de propiedad que desafía la obsolescencia programada y la dependencia corporativa. La FOA ya tiene más de 3.000 miembros activos y ha recaudado 500.000 dólares mediante crowdfunding.
“7.000 propietarios de Fisker Ocean convirtieron una quiebra corporativa en una cooperativa open source que ya mantiene sus vehículos y desafía el modelo de obsolescencia programada.