
17 de mayo de 2026
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España planea instalar 12 GW de eólica flotante para 2030, aprovechando sus profundidades marinas. Un salto que reconfigura la industria y el mapa energético.
El mar profundo ya no es excusa. España ha anunciado un plan para instalar 12 GW de eólica marina flotante para 2030, una tecnología que permite aprovechar vientos en aguas de más de 60 metros de profundidad, donde las turbinas fijas son inviables. Esa cifra equivale a más del 10% de la capacidad eléctrica total del país, y sitúa a España como el primer gran competidor europeo en esta tecnología, por delante de Reino Unido y Noruega.
Hasta ahora, la eólica marina se limitaba a mares someros como el Báltico o el Mar del Norte. España, con una plataforma continental que se hunde rápidamente, quedaba fuera de juego. La eólica flotante cambia las reglas: las turbinas se anclan al fondo mediante cables y flotan sobre estructuras semisumergibles. Esto abre un recurso eólico masivo en el Atlántico y el Mediterráneo, donde los vientos son más constantes y fuertes.
El plan no es solo energético: es industrial. España aspira a fabricar y exportar estas plataformas, compitiendo con astilleros asiáticos. Si lo logra, podría generar decenas de miles de empleos y reducir la dependencia de combustibles fósiles importados. Pero el reto es enorme: los costes actuales duplican los de la eólica fija, y la cadena de suministro aún está verde.
“12 GW de eólica flotante para 2030: España convierte su talón de Aquiles (mar profundo) en su mayor ventaja competitiva.