
25 de junio de 2026
3 min lectura
Un estudio revela que los escritores no son más propensos al abuso de sustancias que otras profesiones. El mito del artista maldito cuesta carreras y vidas.
El 80% de los escritores encuestados en un estudio de la Universidad de Iowa afirmaron haber consumido alcohol o drogas para potenciar su creatividad, pero los datos muestran que las tasas de adicción entre escritores no superan las de la población general. El mito del artista maldito está matando carreras, no inspirándolas.
La narrativa cultural de que el alcohol y las drogas son aliados de la creatividad persiste en talleres literarios, biografías y películas. Pero la evidencia científica apunta a lo contrario: el consumo crónico reduce la función ejecutiva, la memoria de trabajo y la capacidad de concentración —justo lo que un escritor necesita para terminar un manuscrito.
Para el escritor profesional, el mito no es romántico: es una trampa. Cada borrachera o sesión de estimulantes puede costar horas de productividad al día siguiente, y el ciclo de dependencia puede acabar con una carrera antes de que despegue.
“El 80% de los escritores cree que las drogas potencian su creatividad, pero los datos muestran que quienes no consumen publican el doble de libros.