27 de mayo de 2026
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La activista que tumbó a Pacific Gas & Electric ahora señala a los centros de datos. El mapa colaborativo revela 5.000 instalaciones y sus impactos locales.
La activista Erin Brockovich, conocida por su lucha contra la contaminación de agua en Hinkley, lanzó un mapa colaborativo que ya identifica más de 5.000 centros de datos en Estados Unidos. La consecuencia inmediata: comunidades rurales y suburbanas descubren que las enormes naves grises que llegaron hace años están quemando gas diésel, consumiendo agua potable y elevando sus facturas de electricidad sin que nadie les avisara.
Los centros de datos no son solo infraestructura abstracta en la nube. Son fábricas físicas que consumen entre 10 y 50 megavatios cada uno —el equivalente a 10.000 hogares— y que a menudo operan con generadores diésel de respaldo que funcionan cientos de horas al año. En Virginia, el epicentro mundial de datos, los residentes han reportado ruido constante, partículas en el aire y pozos que se secan.
Brockovich, que ahora trabaja con el grupo The Real Estate Accountability Project, no pide cerrarlos. Pide transparencia: saber qué hay, quién lo opera, qué combustible usa y qué emite. Su mapa, alimentado por ciudadanos, ya ha destapado que muchas instalaciones no aparecen en registros públicos o están clasificadas como "almacenes" para evitar revisiones ambientales.
“Más de 5.000 centros de datos ya están mapeados por ciudadanos; el primer paso para frenar su impacto es saber que existen.