
18 de junio de 2026
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Tres trabajadores de Amazon afirman ser investigados internamente por criticar el consumo energético y hídrico de los centros de datos. Una advertencia sobre los costes ocultos de la nube.
Tres trabajadores de Amazon aseguran que la compañía los investiga internamente por hablar públicamente sobre el impacto ambiental de sus centros de datos. La consecuencia inmediata: un mensaje claro a cualquier empleado que cuestione la huella ecológica de la nube.
No es una queja sindical más. Los centros de datos de Amazon consumen cantidades masivas de electricidad y agua para mantener la infraestructura de AWS, el brazo cloud que domina el mercado. Que la empresa investigue a quienes denuncian estos costes revela hasta dónde está dispuesta a llegar para proteger su imagen verde.
Para el usuario de tecnología, esto significa que el costo ambiental de cada streaming, cada backup en la nube y cada consulta a Alexa es real y, según estos trabajadores, se silencia internamente. La transparencia que prometen las grandes tecnológicas tiene límites.
“Amazon investiga a tres empleados por denunciar el impacto ambiental de sus centros de datos, revelando el costo oculto de la nube que pagamos todos.