
13 de mayo de 2026
3 min lectura
Sam Altman revela que Musk propuso pasar el control de OpenAI a sus hijos. Una idea que expone el riesgo de tratar la inteligencia artificial como una herencia personal.
Sam Altman testificó que Elon Musk sugirió, en 2018, convertir OpenAI en una empresa con fines de lucro que él controlaría —y que luego pasaría a sus hijos. La idea, calificada de “espeluznante” por Altman, revela una concepción de la inteligencia artificial como patrimonio dinástico.
La anécdota no es solo un chisme de juicio. Muestra cómo incluso quienes dicen velar por la humanidad pueden pensar en la IA como un bien privado que se hereda. Si la tecnología más transformadora del siglo queda en manos de unas pocas familias, el resto de nosotros perderá cualquier agencia sobre su desarrollo.
Para el lector de Puro Flusso, esto toca un nervio: la autonomía digital no es solo sobre apps o notificaciones. Es sobre quién decide el rumbo de las herramientas que usamos cada día. Si la IA se convierte en una propiedad hereditaria, nuestra relación con ella será de súbditos, no de usuarios conscientes.
“La inteligencia artificial no debería ser un legado familiar; es demasiado importante para convertirse en una herencia.