
28 de mayo de 2026
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EEUU capturó un sistema de artillería ruso de largo alcance, pero su funcionamiento depende de Starlink. Una dependencia tecnológica inesperada.
EEUU ha conseguido poner sus manos sobre el sistema de artillería de largo alcance más temido de Rusia, el 2S35 Koalitsiya-SV. Pero hay un problema: para que funcione necesita Starlink, la red de satélites de Elon Musk.
El ejército estadounidense ha invertido décadas y miles de millones en desarrollar sus propias capacidades de comunicación satelital. Ahora descubre que para operar un arma enemiga de última generación depende de una empresa privada, cuyo CEO ha demostrado que puede cortar el acceso según su criterio.
La situación revela una vulnerabilidad estratégica: la tecnología comercial se ha infiltrado en los sistemas militares hasta el punto de convertirse en un cuello de botella. No importa quién fabrique el arma; si necesita conectividad, Starlink es el dueño de la llave.
“El ejército más poderoso del mundo necesita la autorización de Elon Musk para usar el arma más letal de su enemigo.