
24 de junio de 2026
3 min lectura
Ducharse con agua fría antes de dormir en una ola de calor parece lógico, pero la ciencia revela que empeora el sueño. Te contamos qué hacer en su lugar.
Ducharse con agua fría justo antes de acostarse durante una ola de calor puede retrasar el sueño hasta 90 minutos, según estudios del sueño. El choque térmico activa el sistema nervioso simpático, lo que eleva la frecuencia cardíaca y la temperatura interna, justo lo contrario de lo que necesita el cuerpo para conciliar el sueño.
En plena ola de calor, la tentación de una ducha fría es enorme. Pero el cuerpo humano no funciona como un radiador: cuando el agua fría toca la piel, los vasos sanguíneos se contraen para conservar calor, y la temperatura central sube en lugar de bajar. El resultado es una noche de insomnio o sueño fragmentado.
La ciencia del sueño muestra que la temperatura corporal debe descender ligeramente para iniciar el sueño profundo. Una ducha fría interrumpe ese proceso natural. En cambio, una ducha tibia (alrededor de 35-37 °C) dilata los vasos y facilita la pérdida de calor, ayudando a dormir mejor incluso en noches calurosas.
“Una ducha fría antes de dormir puede retrasar tu sueño hasta 90 minutos; el agua tibia es la aliada real para noches calurosas.