
19 de mayo de 2026
3 min lectura
Un dron logró incendiar el perímetro de la primera central nuclear árabe. El ataque revela vulnerabilidades críticas en infraestructura estratégica.
Un dron de bajo costo logró incendiar el perímetro de la central nuclear de Barakah, la primera del mundo árabe, en Emiratos Árabes Unidos. El ataque, reivindicado por los hutíes de Yemen, demuestra que una tecnología accesible puede poner en jaque la infraestructura más protegida de un país.
La central de Barakah, operativa desde 2020, representa el orgullo energético y diplomático de los Emiratos. Un solo dron, que cuesta unos pocos miles de dólares, provocó un incendio en su perímetro de seguridad. Si el ataque hubiera alcanzado los reactores, las consecuencias habrían sido catastróficas: una fuga radiactiva en una región densamente poblada y estratégica para el comercio global.
El incidente no es aislado. En los últimos años, los drones han atacado refinerías, aeropuertos y bases militares. Pero una central nuclear es un blanco de otro nivel: su destrucción no solo afecta al país, sino que puede contaminar a toda la región y desatar una crisis humanitaria. La guerra asimétrica ha llegado a un punto de no retorno.
“Un dron de 15.000 dólares incendió el perímetro de la central nuclear más importante del mundo árabe: la guerra asimétrica ha alcanzado un nuevo umbral de riesgo.