
10 de junio de 2026
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Una pareja cultiva sillas en su jardín en lugar de fabricarlas. El resultado: muebles únicos, sin residuos industriales y con un proceso que dura años.
Mientras Ikea produce una silla cada 3 segundos, una pareja británica tarda entre 6 y 9 años en cultivar una sola. Pero la suya no tiene tornillos, ni pegamento, ni huella de carbono industrial. Se llama "cultivo de muebles" y consiste en guiar el crecimiento de árboles para que adopten la forma de sillas, mesas o lámparas.
La fabricación convencional de muebles genera 10 millones de toneladas de residuos al año solo en la UE. Cultivarlos elimina el proceso de ensamblaje, el transporte de piezas y los desechos de fábrica. Además, cada pieza es un organismo vivo que sigue creciendo y fortaleciéndose con el tiempo.
Para el consumidor, el cambio es radical: no compras un objeto terminado, sino que encargas un proceso que requiere paciencia. El precio de una silla cultivada ronda los 10.000 euros, frente a los 50 de una básica de Ikea. Pero su durabilidad es de décadas, no de años.
“Una silla cultivada tarda 9 años en crecer, pero dura 50; una de Ikea tarda 3 segundos en fabricarse y acaba en la basura en 5.