
21 de junio de 2026
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El 90% de los desarrolladores cree que CORS protege contra ataques del lado del cliente. La realidad es más sutil y peligrosa.
En 2019, un ingeniero de Fosterelli preguntó a colegas y foros qué hace realmente CORS. El resultado: nueve de cada diez desarrolladores creen que protege al usuario de sitios maliciosos. Están equivocados.
CORS (Cross-Origin Resource Sharing) no es un cortafuegos del lado del cliente. Es un mecanismo del navegador que relaja la política de mismo origen, permitiendo que un servidor autorice explícitamente solicitudes desde otros dominios. Si un atacante ya controla el navegador de la víctima (mediante XSS, por ejemplo), CORS no bloquea nada.
El malentendido lleva a desarrolladores a confiar en CORS como única defensa, dejando expuestos endpoints que deberían requerir autenticación real. El resultado: APIs que cualquiera puede consumir desde cualquier origen si el atacante sabe cómo saltarse el navegador.
curl o Postman para verificar que tu API rechaza peticiones no autenticadas. Si funciona sin cabeceras de autorización, CORS no es tu problema.“CORS no evita que un atacante robe datos; solo evita que su script los lea en el navegador de la víctima sin permiso del servidor.