
15 de junio de 2026
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La Corriente del Golfo se ha debilitado un 15% en 50 años. El propio océano está acelerando su colapso, con consecuencias climáticas impredecibles.
El mayor experto mundial en la Corriente del Golfo, el oceanógrafo Stefan Rahmstorf, acaba de publicar un estudio que confirma que el sistema de corrientes del Atlántico (AMOC) se ha debilitado un 15% desde 1950. Pero lo peor no es el dato: es que el propio océano está causando su declive, creando un bucle de retroalimentación que acelera el desastre.
La Corriente del Golfo actúa como el termostato del planeta: transporta calor desde los trópicos hacia el norte, regulando el clima de Europa y América. Si se debilita lo suficiente, podríamos ver inviernos más extremos en el hemisferio norte, subida del nivel del mar en la costa este de EE.UU. y alteraciones en los monzones. Y el proceso se retroalimenta: el agua dulce del deshielo ártico frena la corriente, y al frenarse, se acelera el deshielo.
Para el ciudadano medio, esto no es una abstracción: significa cosechas impredecibles, tormentas más violentas y un clima que se vuelve errático. La ventana para actuar se está cerrando, y el océano ya no espera.
“La Corriente del Golfo se ha debilitado un 15% en 50 años, y el océano está acelerando su propio colapso.