
5 de mayo de 2026
3 min lectura
La IA abarata escribir código, pero el verdadero costo ahora está en decidir qué construir. Cómo evitar la trampa de la sobreproducción.
Generar código con IA cuesta casi nada. El nuevo cuello de botella no es la escritura, sino la decisión: ¿qué vale la pena construir?
Simon Willison lo resume en una frase: "Escribir código es barato ahora". Durante décadas, el costo de desarrollo limitaba las ideas: solo se construía lo que prometía un retorno claro. Hoy, cualquier persona con un asistente de IA puede producir cientos de líneas en minutos. Pero esa abundancia tiene un precio oculto: el tiempo y la atención que dedicamos a evaluar, integrar y mantener ese código siguen siendo finitos.
Para el profesional del conocimiento, esto significa que la habilidad crítica ya no es programar, sino filtrar. El minimalismo digital nos recuerda que tener más herramientas no equivale a más productividad. Si el código es barato, la atención se vuelve cara.
“Cuando el código es barato, la habilidad más valiosa es saber qué no construir.