
7 de junio de 2026
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EE.UU. culpa a los aranceles, pero los europeos simplemente no quieren sus coches: enormes, caros y con consumos disparatados.
En 2024, las ventas de coches estadounidenses en Europa representaron menos del 1% del mercado. Mientras la Casa Blanca amenaza con aranceles del 25% a los vehículos europeos, la realidad es que los europeos simplemente no quieren coches americanos.
El argumento de que los aranceles bloquean la entrada de coches americanos en Europa es una cortina de humo. La verdadera razón es que los fabricantes estadounidenses no diseñan para el mercado europeo. Un Ford F-150 mide 5,9 metros de largo y consume 10,7 l/100 km con su motor más pequeño. En Europa, donde las calles son estrechas y la gasolina cuesta el doble que en EE.UU., eso es inviable.
Además, las normativas de emisiones europeas se endurecen. Un Ford Mustang V8 emite 279 g/km de CO2, muy por encima de los límites. Cada unidad vendida obliga al fabricante a compensar con coches eléctricos o pagar multas. El resultado: los pocos modelos que llegan lo hacen en ediciones limitadas y con precios elevados.
“Menos del 1% de los coches vendidos en Europa son americanos, y no es por los aranceles: es porque los europeos no los quieren.