
2 de junio de 2026
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Las máquinas de votación están blindadas, pero los sistemas de registro y recuento son el eslabón débil. Así puedes proteger tu información.
El 90% de los ataques cibernéticos en las elecciones de 2024 no apuntaron a las máquinas de votación, sino a los sistemas de registro de votantes y recuento de resultados. Y para 2026, la amenaza crece.
La seguridad de las urnas ha mejorado: máquinas sin conexión a internet, auditorías de papel y pruebas de penetración. Pero el resto del ecosistema electoral —portátiles de funcionarios, bases de datos de votantes, sitios web de resultados— está más expuesto que nunca. Un ataque a estos sistemas no altera votos, pero puede sembrar desconfianza, retrasar resultados o filtrar datos personales de millones de ciudadanos.
El informe del Election Security Group advierte que el ciclo de 2026 será el blanco de amenazas “elevadas” contra organizaciones políticas, plataformas de recaudación de fondos y medios. La ausencia de un grupo federal dedicado a la seguridad electoral desde 2024 agrava el problema.
“Las urnas están seguras; los datos de 200 millones de votantes, no. El eslabón débil de 2026 no es el voto, es la infraestructura que lo rodea.